martes, 17 de abril de 2012

Noches de frío y penumbra


Con tanto bagaje emocional a cuestas, con tanta historia maltrecha y sin final feliz, viene conveniente plantear nuevas estrategias.

La soledad y la paz han sido mis más leales compañeras en este viaje, sin embargo, existieron duros momentos en los que necesité de un alma que acariciar.

A pesar de ser fiel creyente en el amor, ese que es eterno mientras dura; hubo noches en las que, el frío, la desesperación lo inundaban todo. Lo extraño no puede formar parte de tu vida. Y cada día que pasa te vuelves más incapacitado para crear cercanía.

De la manera más cruel aprendí, el lado vacío de la cama solo está frio cuando yo quiero que lo esté. La penumbra me corrompe únicamente cuando sucumbo ante la necesidad de calor. Y ahora, siendo consciente de esto me he permitido buscar alguien con quien compartir el tiempo que me queda libre.

No busco relaciones estables, no busco finales felices, no busco príncipes azules. ¿Qué hay de malo en que dos soledades se encuentren, compartan un par de horas y luego se separen? Tan sólo necesito alguien a quien pueda contarle cómo muere el día. Alguien que llegue de la manera más inoportuna.



F

jueves, 12 de abril de 2012

De las revelaciones que jamás haré




Existen momentos en que determinadas declaraciones te llevan a morderte la lengua. Simplemente te limitas a escuchar. Mientras en tu cabeza pensamientos complejos se desarrollan.

Siendo así, debo declarar: yo también tuve un sueño. Aunque sucedió hace mucho, su intensidad ha logrado mantenerlo en algún recoveco de mi memoria y fue desenterrado precisamente en medio esa conversación.


Desperté en medio de la noche en algún lugar completamente extraño. El cómo, el porqué fueron imposibles de comprender. Él estaba ahí, respirando en mi cuello, envolviéndome con su cuerpo por medio de un abrazo. En el ambiente se reflejaba la satisfacción proveniente del acto del amor.

Los eventos de aquella tarde me tomaron desprevenida. Mientras escuchaba su relato, miles de imágenes cruzaban por mi mente. Me veía a mi misma contorsionando mi cuerpo en extrañas formas buscando acoplarme al suyo.

Describir el sueño en su totalidad resulta imposible. Sin embargo, aquí un par de líneas que resuman el trasfondo:


I'm not talking of a hurried night
A frantic tumble then a shy goodbye
Creeping home before it gets too light
That's not the reason that I caught your eye
Which has to imply I'd be good for you...


F

domingo, 25 de marzo de 2012

El lugar donde todo está permitido




Jamás se encontrará otra arena donde las reglas absolutas dejen de existir. En últimos términos, el amor es una competencia.

Diferenciándose de todas las demás disciplinas conocidas. El amor no tiene normativas, no tiene jueces, no tiene estilos; y sobre todo, no diferencia competidores.

Suspiros, inhalaciones, exhalaciones, gemidos, suspiros nuevamente. Cuando los contrincantes se encuentran, tan sólo son dirigidos por la marcha que va incrementando al calor de la batalla.

Estando todo permitido, las armas utilizadas son lo menos importante. El objetivo de esta acometida es el ganar – ganar. Y precisamente ahí radica el detalle. Es ahí donde está el truco del ‘sin reglas’.

A menudo se nos olvida el objetivo. Caemos en la tradicional ‘sana competencia’ olvidándonos de la artillería a la que podríamos dar uso siempre que sea necesario.

Siendo el único lugar donde no existen normas pre-establecidas ¿Porqué conformarse con tan poco? Mientras que la presentación de armas se la realice de mutuo acuerdo, todo está permitido en la cama.

F